En Manantiales, la Galería del Paseo, presenta Cartografía nostálgica; una selección de obras de Azul Gattas y Leandro Villalba sobre ese territorio incierto donde memoria y experiencia se encuentran. Sillas vacías, arquitecturas familiares y fragmentos del pasado se entrecruzan. La muestra curada por Ayelén Ruiz, plantea como la nostalgia es un intento por ordenar aquello, de lo que circunstancialmente, el tiempo nos separó.
GALERIA DEL PASEO (MANANTIALES)
Curaduría: Ayelen Ruiz
Photo Slider: Azul Gattas.
Cartografía Nostálgica propone un territorio donde imágenes, objetos y arquitecturas funcionan como fragmentos de una experiencia que nunca puede recuperarse por completo. Más que representar la nostalgia como un estado emocional, las obras exploran cómo nos relacionamos con el pasado: qué permanece, qué se transforma y qué nuevas relaciones aparecen cuando volvemos sobre lo vivido.
Como en La Odisea, volver nunca significa simplemente recuperar el vínculo con lo vivido. Todo regreso implica atravesar el tiempo y descubrir que aquello a lo que volvemos ya no es exactamente aquello que dejamos atrás. Existe pero como otro sujeto de experiencia.
La propia palabra nostalgia contiene esa paradoja. Del griego nostos, regreso, y algos, dolor, su etimología encierra la idea de un retorno atravesado por la pérdida. No se trata únicamente de extrañar lo que ya no está, sino de establecer, desde la distancia, una relación con aquello que el tiempo ha transformado.
La memoria funciona en la muestra menos como archivo que como operación de montaje: selecciona, descarta, aproxima imágenes, desplaza tiempos y completa aquello que falta. Cada recuerdo es una nueva disposición de elementos que alguna vez estuvieron juntos. No volvemos a una experiencia tal como ocurrió, sino a una versión construida desde el presente. La muestra nos habla tanto de aquello que perdimos, como de quienes somos ahora.
Por eso la nostalgia no consiste simplemente en extrañar lo ya perdido. Una imagen puede devolvernos una habitación; una habitación, una voz; una voz, una época entera. Eso puede parecer recondortante. Lo que recordamos es Praesens de praeteritis es una presencia del pasado, como decía San Agustin, algo que sobrevive en las relaciones cambiantes que seguimos estableciendo con él. Y es precisamente allí donde Cartografía nostálgica encuentra su territorio.

En Enamoradas (2026), Azul Gattas presenta dos sillas vacías enfrentadas sobre un piso de baldosas. La escena es mínima: no hay figuras humanas ni acontecimientos visibles y, sin embargo, parece contener una historia.
Las sillas pueden sugerir una conversación, una espera, una ausencia o una intimidad interrumpida. La pintura no determina cuál de esas posibilidades es verdadera. Como sucede con ciertos recuerdos, ofrece algunos elementos y deja que nuestra experiencia complete aquello que falta. Hay algo familiar en la escena, pero también algo extraño: como si reconociéramos un lugar en el que nunca estuvimos.

Las fotografías de Leandro Villalba introducen otra escala. El edificio Malecón aparece como una arquitectura concreta y reconocible, pero la luz, la distancia y el encuadre lo desprenden de su condición documental. Las ventanas, los balcones y las superficies de hormigón parecen contener vidas que no vemos. La fotografía registra una estructura física, pero también la convierte en un depósito de tiempo. Entonces aparece una correspondencia que transforma la lectura de ambas obras: el edificio fotografiado por Villalba fue construido por el abuelo de Gattas.

El entrecruzamiento resulta significativo porque así funciona también nuestra memoria. Rara vez recordamos en línea recta. Un lugar lleva a otro, una imagen convoca una voz, un objeto abre una escena. Una arquitectura puede contener la historia de alguien que forma parte de la nuestra.
Aquello que parecía una afinidad casual se revela como una conexión biográfica y material. La arquitectura que Villalba observa desde afuera pertenece también a la historia familiar de Gattas. La ciudad adquiere una dimensión íntima: el espacio público se convierte en memoria privada y la fotografía termina interviniendo una historia familiar.
Gattas trabaja desde el objeto y la intimidad hacia el mundo. Villalba, desde la arquitectura y la ciudad hacia la memoria. Ambos llegan al mismo territorio: ese espacio intermedio donde lo real y lo imaginado dejan de ser completamente distinguibles.
Recordar es establecer correspondencias.
Cartografía nostálgica no propone, entonces, un mapa de lugares perdidos, sino un mapa de relaciones. Una geografía hecha de fragmentos donde los espacios físicos y mentales se superponen hasta volverse difíciles de separar.Tal vez la nostalgia no sea el deseo de regresar a lo que fue, sino la conciencia de que seguimos habitando sus restos.Una silla. Una fachada. Una habitación. Una fotografía. Fragmentos de una realidad que el tiempo separó y que la memoria vuelve a reunir.
Porque el arte, como la memoria, no devuelve las cosas a su estado original. Las dispone nuevamente. Encuentra entre ellas otra proximidad, otro orden, otra posibilidad de sentido. Y en esa nueva disposición, aquello que creíamos perdido puede volver a existir.
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Azul Gattás (Uruguay, 1997) es artista visual, curadora y gestora cultural. Es fundadora de Galería Cielo, espacio independiente de arte contemporáneo en Punta del Este dedicado a promover el intercambio entre artistas e instituciones de Uruguay y la región. Su práctica explora las relaciones entre territorio, turismo, memoria e identidad desde una perspectiva interdisciplinaria, combinando producción artística, curaduría y gestión de proyectos culturales.
Leandro Villalba (Uruguay, 1987) es arquitecto y fotógrafo autodidacta con sede en Punta del Este. Desde 2017 ha colaborado con firmas suizas como Christ & Gantenbein y Buchner Bründler, desarrollando paralelamente una práctica fotográfica centrada en la arquitectura del siglo XX mediante técnicas analógicas. Graduado como arquitecto en Montevideo en 2012, participó en 2014 en el Pabellón de Uruguay de la Bienal de Venecia con su ensayo Grutas y Psicodelia. Más recientemente, sus fotografías fueron incluidas en el libro Casa Kalman – Luigi Snozzi, junto al Prof. Dr. Harald R. Stühlinger y la editorial Christoph Merian.