Conocida como “La Sonera del Mundo”, la cantante cubana Aymée Nuviola llega por primera vez a Punta del Este para presentarse este sábado 14 de marzo, en el marco del Afro Latin Jazz. Cantante, actriz y pianista de formación clásica, ganadora de dos Latin Grammy y un Premio Grammy (2020), Nuviola ha construido una sólida carrera que cruza el son, la timba y el filin con el jazz y la bossa nova. En esta conversación con Arena, repasa su infancia musical en La Habana, su relación con grandes artistas y la expansión global de la música latina.
“La música cubana siempre encuentra la manera de dialogar con el mundo”Aymée Nuviola
Naciste en La Habana en una familia de músicos. ¿Qué recuerdos tenés de tu infancia musical?
Crecí con música por todas partes: en mi casa, con mi madre, mis tíos, mi padre, y luego en la escuela. Mi mamá nos puso a estudiar ballet a mi hermana y a mí, pero cuando entré a la escuela de música me enamoré definitivamente de ese mundo. Tendría diez u once años cuando ya le decía: “Mamá, yo voy a ser músico”. Todavía no me imaginaba como cantante, pero sabía que la música iba a ser mi vida.
Empezaste estudiando piano. ¿Cuándo apareció el canto?
Sí, primero fue el piano. Después mi mamá nos impulsó a mi hermana y a mí a hacer un dúo: ella cantaba y yo la acompañaba. Empecé como segunda voz, pero poco a poco fui encontrando mi propia manera de cantar. También componía desde muy niña.

¿Es cierto que compusiste tu primera canción a los cinco años?
Sí (ríe). Era una canción sobre un gato. Tenía su rima y todo. Para mí era algo natural: desde pequeña sentía que la música tenía muchas formas de expresarse.
Tu formación es clásica, pero tu música mezcla son cubano, jazz, el bolero y hasta la bossa nova. ¿Cómo fuiste acercándote a esos ritmos?
En mi casa se escuchaba mucha música cubana: bolero, son, artistas como Benny Moré. Luego, cuando uno empieza a estudiar música, empieza también a buscar. Descubrí mucha música brasileña, compositores como Ivan Lins, y me fascinaba cómo esas armonías podían dialogar con la música cubana.
“Crecí rodeada de música entre la música clásica y los ritmos del Caribe. En mi casa se escuchaba de todo: bolero, son, filin y grandes como Benny Moré pero también Gal Costa o Elis Regina. Después, cuando uno empieza a estudiar música, empieza también a buscar, a escuchar otras cosas. Así descubrí nuevos ritmos y armonías; Cuba es una isla con muchas influencias y siempre pensé en cómo mezclar todo eso con lo nuestro. Porque los músicos cubanos tenemos esa tendencia: abrinos, sumar influencias y dejar que la música fluya”.
Los músicos cubanos tienen fama de ser muy abiertos a otras influencias. ¿Por qué creés que sucede eso?
Cuba es una isla donde siempre llegó música de todas partes. Por nuestra posición geográfica recibimos influencias del sur de Estados Unidos, de México, y del Caribe. Los músicos cubanos viajaban mucho y traían ideas nuevas. Todo eso se mezcló con nuestras raíces africanas y europeas.
Muchos te conocen como “La Sonera del Mundo”. ¿Cómo nació ese apodo?
Me lo puso Oscar D’León. Estábamos en Cancún y un periodista le preguntó qué hacíamos juntos. Él respondió: “Aquí está el sonero y la sonera del mundo”. El nombre se quedó. Al principio no me gustaba nada (Risas). Me parecía muy grande, como si fuera la única sonera del planeta. Después entendí que se refería a que lo que hacía podía viajar por el mundo, y ahí lo acepté con más tranquilidad.
La improvisación es central en tu estilo.
Sí, en el son existe el repentismo, la capacidad de improvisar versos en el momento. Es un don. Yo improviso mucho en el escenario y eso crea una conexión muy directa con el público.
Hablás de un don, en los últimos años te acercaste mucho a la espiritualidad. ¿Cómo influye en tu música?
La Biblia dice que de la abundancia del corazón habla la boca. Si tu corazón está lleno de amor y paz, eso es lo que transmitís. Yo hago música secular, no religiosa, pero siempre trato de dejar un mensaje que edifique.
Tu canción reciente “Ponte Bonita” habla justamente de eso.
Exacto. Es una canción para mujeres de todas las edades, para recordarles que su valor no depende de la apariencia. Pensé también en mujeres que han pasado por enfermedades como el cáncer. Es una forma de reforzar la autoestima.

Fuiste una de las fundadoras de la timba y la primera mujer en liderar una banda en ese género. ¿Fue difícil?
La industria musical ha estado dominada por hombres, pero también tengo que agradecer a muchos de ellos que me dieron oportunidades. Sin embargo, hay algo curioso: muchas veces son las mujeres las que llevan a los hombres a los conciertos. Cuando el artista es mujer, ese mecanismo cambia.
¿Creés que la música latina aún debe abrir más espacio?
Sí, sobre todo para la diversidad de géneros. A veces la industria se concentra en una sola tendencia —como pasó con el reggaetón— y deja menos espacio para otros estilos.
Trabajaste con músicos extraordinarios. Tu colaboración con Gonzalo Rubalcaba fue especialmente celebrada por la crítica. ¿Qué te aportó ese trabajo conjunto?
Nos conocemos desde niños, con Gonzalo somos familia. Estudiamos en la misma escuela y nuestras familias eran amigas. Siempre admiré su talento. Hicimos varios proyectos juntos y uno de ellos ganó el Grammy Latino. A él le permitió reconectar con la música cubana desde otra perspectiva. Y a mí me acercó más al jazz latino, a la improvisación y a explorar nuevos formatos, como el dúo de piano y voz.

También tuviste una relación cercana con Omara Portuondo.
Sí, nos conoce desde niñas. Nuestras madres eran amigas y ella asumió casi un rol de mentora. Nos cuidó mucho cuando empezamos a viajar y a trabajar siendo muy jóvenes. Siempre nos enseñó canciones y también nos dio
Te presentás por primera vez en Punta del Este. ¿Cómo imaginás ese concierto?
Va a ser una noche muy especial. No quiero revelar el repertorio porque prefiero que sea sorpresa, pero habrá mucha música cubana. Me encanta interactuar con el público: hacerlos cantar, bailar, improvisar conmigo. Va a ser una fiesta.
Hoy la música latina vive una expansión global. ¿Qué cambios percibís desde que comenzaste tu carrera?
La gente entiende mucho más nuestra música. Durante años muchos músicos cubanos no podían viajar a ciertos países, así que Europa se convirtió en un gran escenario para nosotros. Allí el público aprendió muchísimo sobre la música cubana.
Mirá el video de Ponte Bonita, un tema que ya alcanzó mas de 250 mil visualizacones, y con el que la artista llama a las mujeres a desafiar los estándares tradicionales de belleza.
¿Y qué rol tienen los artistas cubanos en el exterior?
Un rol muy importante. Los que vivimos fuera seguimos llevando la música y la cultura de Cuba al mundo. Tal vez desde otra perspectiva, con influencias distintas, pero siempre con la misma esencia. Un artista cubano, viva donde viva, nunca pierde su “cubanía“. Esa identidad —mezcla de tradición, improvisación y apertura— es precisamente la que ha convertido la musica de Cuba en una de las más representativas de la música latina contemporánea.
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La cantante cubana Aymée Nuviola se presentará en Punta del Este el sábado 14 de marzo de 2026 a las 21:30 horas, en el marco del Afro Latin Fest. Las entradas para el espectáculo ya se encuentran disponibles y pueden adquirirse de forma online a través de RedTickets aquí
Las Musas: Camino Ing. Sainz Martínez, 20000 Faro de José Ignacio.
Agradecimientos: Luis Kapa / Paulo Simeón